Europa, Montenegro

Kotor o la bahía más linda del mundo

El 9 de agosto es el día que partiremos a conocer Montenegro, el país, para nosotras más desconocido y del que menos sabemos. 93 kilómetros separan ambas ciudades pero es una cifra engañosa, hay que dar toda la vuelta a la Bahía de Kotor y sólo en eso se va una hora y media, si es verano y hay mucho tráfico, hay que considerar otra hora más, en conclusión, un viaje de sólo 93 kilómetros tarda casi cuatro horas y media.

El aire acondicionado del bus no es bueno, de modo que el viaje se hace un poco complicado, finalmente llegamos a Herceg Novi, una de las playas importantes de la Bahía de Kotor, caratulada como “la bahía más linda del mundo”. Y se ve que hay mucha gente que ha venido a constatar la verdad de esta expresión puesto que las playas lucen abarrotadas de gente que está chapoteando en el agua, como si el mundo se fuera a acabar.

Pasamos frente a la ciudad amurallada, al puerto, e inmediatamente al lado se encuentra el terminal de buses, descendemos del bus y vamos en busca de nuestro alojamiento, que de acuerdo a los cálculos de mi hija debe quedar cerca.

Capeamos el calor tratando de circular por la sombrita y finalmente damos con los Apartamentos Moskov, que están muy cerca de uno de los accesos a la ciudad amurallada.

No teníamos muchas expectativas con el alojamiento, lo elegimos porque estaba en el primer piso y no había que subir escaleras. Fue el alojamiento más barato de todo el viaje, 52 euros diarios el alojamiento y resultó espectacular.

El lugar es bonito y su anfitrión muy amable, aunque no hablaba nada de inglés con gestos tratamos de comunicarnos. El departamento tenía café y té por cuenta de la casa. Era muy cómodo, amplio y con un excelente sistema de aire acondicionado. Super limpio, la cocina cuenta con todo tipo de artefactos y la estadía de dos días resultó muy grata.

Fuimos al supermercado para comprar cosas para el desayuno, fruta, verduras, jugos huevos, útiles de aseo y cuando pensábamos que nos saldrían unos 90 euros, la cuenta fue de apenas 27 euros.

Ahora vamos a hablar algo de Montenegro,  donde se habla un idioma mezcla de italiano y lenguas eslavas, en montenegrino su nombre se pronuncia Crna Gora, mientras que los italianos le dicen Monte Nero, en alusión a una cordillera de cerros negros que se divisa en lontananza. Su capital, que despierta poco interés turístico es Podgorica, en este ámbito quienes se llevan los favores de los visitantes son principalmente Kotor, Budva y otra playas del adriático. El país, se ubica entre Croacia, Bosnia Herzegovina, Albania y Serbia. Está considerado uno de los países más pequeños del mundo con una superficie ligeramente superior a los 13 mil kilómetros.

Lo primero es constatar si Kotor es efectivamente la Bahía más linda del mundo y al parecer definitivamente lo es, sus playas son maravillosas, y salvo el congestionamiento vehicular por el exceso de veraneantes, sería un paraíso, todo el mundo dice que si uno va en primavera se encontrará con el paraíso.

El poblado medieval, rodeado de murallas se puede recorrer muy bien en media mañana o media tarde. Hasta hace un tiempo varios días a la semana la bahía era invadida por miles de cruceristas, pero al menos este verano, el arribo de cruceristas se produce todos los días, los turistas se bajan de los gigantescos barcos hoteles y se dirigen en masa, algunos a la ciudad amurallada, otros a Budva y los menos, a recorrer el mercado de frutas que queda frente a la Bahía.

 

Desde una de las puertas, se accede al cerro aledaño, desde el que se llega a una especie de fortaleza, el castillo de San Juan, con una iglesia del mismo nombre. Es una subida complicada, muy empinada así es que hay que hacerlo con calzado apropiado para trekking.

Yo quise hacerlo, pero desistí a mitad de camino, por el calor básicamente, quedé apenada de no poder tener la vista de la Bahía, desde la parte alta. Al día siguiente fui a conocer Budva, distante a 19 kilómetros y al regreso el taxista que me trajo, cuando le conté que no pude subir, me dijo, “no se preocupa señora yo la voy a llevar a una vista muchísimo mejor que la que se ve del palacio”.

Efectivamente,  en lugar de cruzar un túnel por el que se accede a Kotor, vino por el cerro y allí nos enfrentamos a la mejor vista de Budva que pude haber tenido.

Volvimos una vez más al casco antiguo en busca de algunos regalitos. En el casco antiguo se ven muchos gatos y también las tiendas de artesanía ofrecen gatos en todas sus variedades. En el lugar hay locales que venden artesanías de navidad y también tiendas que ofrecen pesebres. Aquí nos enteramos que los montenegrinos, en su mayoría ortodoxos, tienen una gran tradición en la confección de pesebres. Nos encontramos una tienda donde la dueña, una atractiva joven montenegrina hablaba castellano, ya que estudió un par de años en Cataluña. Fue muy amable con nosotros y nos contó lo mal que lo pasaron en la guerra de las Balcanes, nos dijo que en muchas partes se considera a Montenegro como uno de los malos de la película junto a los serbios. “En una guerra no hay vencedores ni vencidos, solo hay derrotados, daños y una desintegración general, después de una guerra queda mucho dolor y cesta mucho restañar las heridas, se pueden restaurar monumentos, edificios, pero el corazón y el alma de las personas no se pueden restaurar” nos dijo con lágrimas en los ojos.

Por último, recomiendo los Apartamentos Moskov, como dije su anfitrión es muy atento, el día que regresamos a Dubrovnik, le pedimos que nos llamara un taxi y dijo que por ningún motivo que él nos llevaría al terminal de buses. Olvidé en su auto mi cámara de fotos, lo llamamos por teléfono y después de 10 minutos de incomunicación logramos hacerle entender lo que ocurría, buscó la cámara y me la llevó al terminal.

Dejo el link.

https://www.apartmentsmoskov.com/es-ar

 

About the author

Relative Posts

Loading Facebook Comments ...

2 Comments

  • Alejandro Bustos 2 septiembre, 2018 at 11:56 pm

    Felicidades, muy buen relato de un país poco conocido, pero por tu descripción se ve un lugar muy atractivo, lo pondré en mis pendientes.

    Reply
  • Maria Eugenia Vargas 6 septiembre, 2018 at 11:41 am

    Hay que volver a Montenegro, pero con más tiempo y en primavera, tiene mucho que ofrecer.

    Reply

comenta

Leave a Reply

Your email address will not be published.