Europa

Dubrovnik, la más bella perla del Adriático

El lunes 6 de agosto muy temprano estamos ya en el terminal de buses, para tomar el autobús que nos llevará hasta Dubrobnik, una simple mirada a los pasajeros permite advertir que hay más pasajeros que asientos, lo que quiere decir una vez más que el bus está sobrevendido.

Mientras mi hija entrega las maletas yo voy en busca de asientos y con mucho esfuerzo consigo dos asientos separados, de pasillo uno atrás de otro.

Cuando suben todos los pasajeros el conductor hace la cuenta y hay trece pasajeros de pie. Les explica que deberán bajar ya que no pueden ir de pie.

Maldiciendo, algunos se bajaron, mientras que otro grupo se resistió, una pareja, argumentó que ellos viajaban con un grupo y no podían ser separados y otros, novios dijeron que ellos habían comprado oportunamente sus pasajes y que el problema lo había generado la empresa de buses al sobrevender el pasaje. Los 4 dijeron que a ellos no los bajaban ni con la fuerza pública.

El debate, al que se sumó el resto del pasaje duró como media hora y finalmente el conductor llamó a la empresa a solicitar instrucciones. Finalmente la empresa accedió a que los 4 que no querían bajarse viajaran igual, sentados en la pisadera. Y aunque nosotros imaginábamos que estos problemas solo ocurren en el mundo del subdesarrollo, viajamos en bus con 4 pasajeros de pie, y eso que se trataba de una viaje internacional de Bosnia Herzegovina a Croacia.

Este viaje fue bastante más entretenido y grato que el de Split a Mostar, todo el viaje es a orillas del río Neretva, hasta llegar finalmente al Adriático, en la localidad de Metkovic. No alcanzamos a ver el Delta, ya que de inmediato enfilamos hacia Dubrovnik. A partir de ahora el paisaje sigue a orillas del mar y vemos hermosas playas y pequeños poblados donde las playas aparecen abarrotadas. También se puede observar un intenso tráfico marítimo, barcos de todos los tamaños y calados surcan las transparente agua del Adriático.

Si ustedes miran bien el mapa de Croacia hay una pequeña franja marina que pertenece a Bosnia Herzegovina, donde se emplaza la playa favorita de bosnios y bosniacos, Neum, ahí se bajan varios pasajeros y los desafortunados que han venido sentados en la pisadera, pueden tomar un asiento más cómodo.

El tráfico es muy lento, en la frontera no podemos bajarnos, hay que permanecer arriba del bus e ir bajando uno a uno y pasar al puesto fronterizo, donde le timbran el pasaporte. Solo en uno de estos puestos subió el funcionario al bus, timbre en mano y nos timbró el pasaporte a los pasajeros sin problemas. En territorio croata hacen bajar a alguns pasajeros bosnios, macedonios y turcos y los someten a una revisión más exhaustiva, felizmente, pasan el control y pueden volver al bus con lo que retomamos el viaje a Dubrovnik.

Aunque vamos bastante atrasados de la hora que deberíamos llegar a Dubrovnik, el chofer acepta hacer una mini parada en un restaurant carretero de una gasolinera donde hay baños y meriendas,lo que es agradecido por el pasaje.

Y así, disfrutando de la belleza del mar Adriático llegamos a Dubrovnik. El terminal de buses está próximo al puerto de pasajeros, queda lejos de la ciudad amurallada, pero la zona está muy bien conectada con transporte público. Nuestro hotel está por esta zona, pero como acá hay Uber, decidimos llamar uno que nos lleva rápidamente a nuestro hotel.

Nos damos un baño y decidimos partir de inmediato a ver la ciudad amurallada, averiguamos sobre los buses y nos explican donde comprar los boletos y partimos hacía allá.

En la antiguedad Dubrovnik se llamó Ragusa y por eso sus habitantes se llaman ragusianos. La ciudad es muy bonita y el puerto luce con mucho ajetreo, yates de todos los tamaños están atracados allí mientras otros pertenecientes a personajes más conspicuos atracan en las islas ubicadas frente a Dubrobnik.

Sin duda la ciudad con su casco medieval y sus gruesas murallas defensivas tiene bien ganado el apellido de “La Perla del Adriático”, que atrae turistas, poetas, pintores y últimamente la industria del cine, que ha escogido a Dubrovnic para locaciones de serie como The Game of Thrones.

Los amantes de la historia no tienen pérdida en esta ciudad, cada piedra, cada trozo de muralla, cada museo, cada rincón de la ciudad amurallada, es una lección de historia. La ciudad bombardeada y acosada en la guerra de los balcanes, se refleja en fotografías que están puestas en distintos puntos de la ciudad.

Los buses que vienen tanto del puerto como el barrio de Lapad, llegan hasta el puerto antiguo, y lo dejan a uno frente a la Puerta de Pile, cruzar esta histórica puerta deja al visitante cara a cara con el interior de la ciudad amurallada, donde la mayoría de los edificios están destinados a servicios públicos o turistas y las personas particulares que viven el interior son una minoría.

Iglesias católicas, ortodoxas o de otras creencias, esperan al visitante. Dos o tres días mínimo es lo que uno requiere para ver los principales atractivos de esta ciudad.

En nuestro caso fuimos tres días a ver la ciudad amurallada y pudimos apreciar una mínima parte de ella. En esta época del año, es la temporada alta del turismo  y hay además festivales artísticos gratuitos para los asistentes. Con el calor del día, la mayor afluencia de público se registra cuando se va el sol, por eso lo que quieran cenar en algunos de sus muchos restaurates deben hacer las reservas correspondientes de lo contrario es difícil encontrar una mesa.

Nuestro segundo día en Dubrovnik lo vamos a destinar para ir a disfrutar a la playa, iremos a una playa cerca del hotel y de nombre familiar: Copacabana. Solicitamos un Uber que en diez minutos nos deja en esta bella playa por la parte de atrás del barrio Lapad.

La Playa es muy bonita, y tiene todo lo que un bañista necesita para pasarlo bien, solo que es un poco cara. Un set de dos tumbonas, mesita y sombrilla cuesta unos 50 dólares, una sombrilla pero con cama colchón y cortinas blancas cuesta diez dólares más, lo más barato 20 dólares es un par de tumbonas sin colchonetas.

Otros servicios como los de tipo gastronómico son más baratos. Hay restaurantes a pie de playa donde se puede almorzar, platos sencillos como variedad de ensaladas y carnes o pescado.

A estas playas del Adriático como lo dije anteriormente se debe entrar con zapatillas de agua, que las venden cerca de la playa a partir de 5 dólares.

También las personas acostumbran a llevar flotador, ya que con ellos resulta más fácil desplazarse sobre las piedras.

Y lo más importante o mejor dicho imprescindible es el bloqueador solar ya que aquí el sol pega muy fuerte.

A las 16 horas todo se ha vendido y ya no queda ninguna sombrilla, por eso el señor que las alquila se alegra cuando le decimos que nos vamos a retirar, así podrá volver a arrendar el set de playa. Nosotros nos vamos cuando la gente está llegando en masa a la Playa, pero queremos ir a cambiarnos ropa ya que hemos reservado el tour The Games of Thrones.

El tour dura 2 horas y consiste en una hora de navegación en el barco “Karaka” que se utilizó en la grabación de los episodios. Durante la travesía hay ropa de los personajes principales con las cuales los participantes en tour se pueden vestir y tomarse fotos. Como yo no sigo esta serie no identifico a los personajes, pero mi hija que es fan de GOT, los conoce a todos y me va explicando.

En la parte final el tour atraca en el puerto antiguo a los pies de la ciudad amurallada. Se ingresa por la puerta de Pile  y allí la guía va explicando las distintas locaciones, la Iglesia, las escalas y las calles por donde la protagonista desnuda es apedreada por la muchedumbre.

Respecto a la escena dela Iglesia, la guía explica que la Curia ragusiana, no permitió filmar con una mujer desnuda al interior del templo por lo que la escena se filmó en Irlanda, donde se reprodujo la iglesia tal cual.

El tour concluye con una vuelta al puerto desde donde observamos las murallas iluminadas y yo me prometo a mí misma que regresando a Chile, comenzaré a ver la serie.

Otro paseo bonito para hacer en Dubrovnik es subir hasta el cerro. El teleférico, construido por el grupo Luksic, es un poco caro cerca de 30 euros, pero vale la pena, ya que desde arriba se ve la mejor puesta de sol de todo el puerto. Esta puestase puede acompañar con la cerveza más popular de Croacia, la Karlovacko (se pronuncia Karlovacho) tambén de propiedad del grupo Luksic.

En el cerro,  hay un mirador muy lindo y algunos restaurantes. Hay también un letrero que prohíbe bajar al cerro, pero está claro que los ragusianos no son muy dados a respetar las normas ya que igual la gente traspasa los cordones de seguridad y se instala en el cerro a mirar la hermosa puesta de sol.-

Después de viajar a Montenegro regresamos  dos días más a Dubrovnik, allí mi hija volvió a la ciudad amurallada para unos últimos recuerditos y yo por mi parte me fui a pasear por el puerto de Dubrovnik, viendo como la gente hace su vida cotidiana. Hay muchos barcos arrendados por gringos de universidades de Estados Unidos que andan pasean por Europa y alquilan los yates por una tarde para hacer sus fiestas desenfrenadas.

En cambio en otros yates la tripulación aprovecha la tarde para lavar su ropa y asear un poco la embarcación ya que hacen su vida cotidiana allí

Pasee por un parque donde había algunos vehículos de guerra puestos allí como testimonio del asedio de varios años que sufrió este puerto durante la guerra de los Balcanes.

Así, nos quedó mucho por ver y no hay duda tendremos que regresar algún día a Dubrovnik.

 

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2 Comments

  • Alejandro Bustos 2 septiembre, 2018 at 11:59 pm

    Se puede saber mas o menos cuanto cuesta llegar a Dubrobnik en avión bus o barco, precios aproximados?

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  • Maria Eugenia Vargas 6 septiembre, 2018 at 11:44 am

    Los precios bordean entre los 10 mil pesos el más barato hasta unos 18 mil pesos el más caro.

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