Croacia, Europa

Brac: una isla donde la gente sonó con Chile

Hoy es un día especial para mí y mi hija, y estamos emocionadas, porque hoy vamos a conocer la isla de Brac. Muchos turistas se encaminan al puerto de pasajeros de Split, pero no van emocionados, ya que ellos no han  tenido ningún vínculo con esta isla.

Nosotros en cambio que vivimos hace más de 35 años en el norte de Chile, en Antofagasta, hemos tenido contacto con muchos descendientes de croatas cuyos padres y abuelos emigraron hace más de cien años desde esta Isla, atraídos por la prosperidad de las tierras americanas, se instalaron en Punta Arenas, Antofagasta y Santiago y prosperaron, muchos de ellos exitosamente como el empresario Andrónico Luksic, uno de los hombres más ricos de Chile.

Aquí los croatas fundaron escuelas, clubes de basquétbol y dieron a la ciudad su impronta particular.

Tomamos un ferry de la empresa Jadrolinija, que en una hora nos lleva a esta isla, la más grande de Croacia. Una isla que es conocida por una particularidad, la resplandeciente piedra blanca, tipo mármol con la cual se construyó el Palacio Dioclesiano en Split y la propia Casa Blanca en Washington.

Los turistas pueden embarcar su vehículo en el enorme ferry, las instalaciones son muy cómodas hay una cafetería donde aprovechamos de desayunar y nos entretenemos mirando cómo nos alejamos del puerto de Split y nos acercamos a la bella Brac. Con la emoción del viaje, olvide el traje de baño y la toalla por lo que deberé premunirme de uno en la isla. Felizmente esto no es problema ya que a la orilla de la costa hay tienditas que venden ropa de baño, toallas, bloqueador solar y lo imprescindible: zapatillas para el agua. En este parte del Adriático las playas son de piedra, por lo que hay que entrar con los pies protegidos al agua.

Después de un grato viaje, no nos tocó oleaje por lo que el ferry parece flotar sobre el agua llegamos a la ciudad de Supetar, capital de la Isla Brac, que aseguran alberga entre sus distintos pueblos unos 15 mil habitantes, cifra que más que se duplica en verano, especialmente en el área de Bol, donde se ubica la playa de Zlatni Rat, la más bonita de Croacia, según afirman los que saben de playas.

Pensábamos ir a Bol, más o menos a una hora en autobús de Supetar, pero el calor nos hace desistir la voluntad, nos alcanza nada más para una miradita al pueblo, particularmente a la Iglesia de San Pedro del siglo 18 y queremos visitar también la galería Rendic, cuyo apellido nos recuerda al doctor antofagastino Antonio Rendic, conocido como “el médico de los pobres”. Infelizmente la galería está cerrada por ser sábado, así es que nos vamos en busca del de los atuendos playeros para darnos una refrescada en el Adriático..

La refrescada es difícil, las piedras son irregulares, algunas filudas y desestabilizan al intentar ingresar al mar. El adriático se ve limpio y transparente y el agua está a una temperatura que refresca.

No hay mucha gente en la playa, ya que todos los que venían en el barco siguieron a Bol y otros fueron a unas famosas playas nudistas que hay al otro lado de la isla.

Salvo las piedras, estas playas de Supetar no tienen pérdida cuentan con restaurantes, heladerías, duchas, camarines y juegos para los niños. Y si uno no ha llevado sombrilla, queda la opción de guarecerse bajo los pinos, que ofrecen buena sombra. Diez mil pesos chilenos, unos 15 dólares cuesta el alquiler de tumbonas, aunque mucha gente que veranea en el pueblo lleva sus propias reposaderas y los hay que llevan solo la toalla y se tienden al sol sin miedo a achicharrarse.

Observamos a unos noruegos blancos como pantrucas que se quedan un par de horas al sol y terminan colorados como jaibas, pero felices con esta sobredosis de rayos solares.

Queríamos visitar el cementerio que nos han dicho que es muy lindo, pero el ataque de los rayos UV nos desanima. A lo más que atina nuestro cuerpo es a caminar varis veces hasta la heladería. He desarrollado una especie de adicción por los helados de higos y pistaccio, dos mil pesos el cono.

Damos una última mirada al pueblo y emprendemos el regreso, pensando que en Chile dicen que hay cercas de 400 mil descendientes de croatas y el 90 por ciento de esos primitivos emigrante provino de Brac. Veo a personas al interior de una casa de piedra que parecen bracianos y pienso ¿de quién serán parientes?.

La gente de Brac vive fundamentalmente del turismo y la agricultura, tierras generosas, aptas para el cultivo de la vid y el oliva proveen al resto del país excelentes mostos y aceites para paladares exquisitos y variedad de frutas.

Me cuesta imaginar como tantos croatas pudieron abandonaron una tierra fértil, linda y generosa como la que observo en Brac. Tal vez si hubiera venido cien años antes el paisaje que hubiera podido observar sería muy diferente de este.

Espero volver cuando el termómetro baje los 30 grados y poder recorrer con calma, todos los pueblos bracianos, hasta llegar a la playa más linda del mundo en Bol.

 

 

 

About the author

Relative Posts

Loading Facebook Comments ...

3 Comments

  • Alejandro Bustos 3 septiembre, 2018 at 12:05 am

    Siempre había escuchado hablar de Brac, pero no había conocido el testimonio de alguien que hubiera ido, creo que vale la pena regresar y hacer el esfuerzo de ir a esa playa de Bol.

    Reply
  • Maria Eugenia Vargas 7 septiembre, 2018 at 11:31 am

    La isla de Brac está solo a una hora de Split en Ferry y según los que saben, allí están las mejores playas de Croacia…

    Reply
  • Maria Eugenia Vargas 7 septiembre, 2018 at 11:38 am

    Se ve muy interesante y bonito, como dice Alejandro habrá que hacer el esfuerzo e ir a conocerlo.

    Reply

comenta

Leave a Reply

Your email address will not be published.