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Zagreb: la bella capital de Croacia

142 kilómetros separan la capital de Eslovenia, Liubliana y Zagreb, la capital de Croacia, tramo que los buses de Flix Bus cubren entre hora y media y dos horas dependiendo del tráfico.

El acceso a la ciudad es lo más complicado y allí se pierden varios minutos. Igual estamos ansiosas con Valentina de llegar a la capital de Croacia, sueño que nos acompaña ya por varios años, particularmente a mi hija Valentina, que estudio en el Colegio Croata de Antofagasta. En la ciudad donde vivimos en Chile hubo, en el siglo pasado, una gran emigración de croatas y ha dejado una huella muy importante en la ciudad.

Finalmente arribamos al terminal de buses de Zagreb, donde cambiamos dinero, de euros a Kunas, el cambio que nos ofrecen es 7,2 kunas por euros, sabemos que en el centro hay un mejor cambio, pero necesitamos dinero para pagar el taxi.

Llegamos al hotel en este caso El Palace, como a las 13 horas, pero nos dicen que debemos esperar una hora para el cheking. El hotel está frente a un Parque muy bonito, por lo que decidimos salir a conocer los alrededores. Nos quedaremos dos días en Zagreb y yo espero conseguir un tour al pueblo de Kumrovec, lugar de nacimiento de Tito, sin embargo todo está agotado, de modo que quedará para otra oportunidad.

Lo único malo es el calor, nuestro viaje coincide con una onda de calor en Europa, por lo tanto el primer objetivo es encontrar una peluquería para cortarme el pelo, finalmente damos con una, donde la peluquera Maya, me elimina por lo menos el 80 por ciento del pelo y así me siento mucho más fresca, corte, peinado y lavado por la módica suma de 12 mil pesos.

Mucha gente dice que Zagreb se ve en un día, pero no es así tiene muchas cosas para ver, todo tipo de museos,iglesias, mercados, tiendas y excelente heladerías.

La capital de Croacia se divide en dos sectores específicos, la ciudad alta y la ciudad baja, ambas con muchos atractivos a tener en cuenta.

En todo caso a cualquier recorrido que usted vaya este deberá partir del corazón de Zagreb que corresponde a la Plaza Ban Jelacic, el prócer máximo de Croacia.

La plaza la encabeza una estatua ecuestre de Jelacic,  a quien la mayoría de los croatas considera un padre de la Patria. La estatua ecuestre fue retirada en 1947 y abandonada en algún galpón industrial, sin embargo tras la guerra de los Balcanes una comisión investigó el paradero de la estatua y la repuso en la plaza, cambiando eso si su orientación. Antes miraba a Belgrado, ahora lo hace hacia el adriático.

Desde la Plaza Jelacic y subiendo muchas gradas se accede hasta la Plaza de San Marcos, donde se ubica la Iglesia del mismo nombre. El edificio en estilo románico y reformada más tarde en estilo gótico es sin duda uno de los edificios más populares de Zagreb, principalmente por su techo, realizado en azulejos y que presenta los escudos de armas  de Zagreb y de los reinos de Croacia, Eslavonia y Dalmacia.

Si viajan en verano como nosotros, tomen precauciones, hay que llevar agua para hidratarse permanente ya que la subida es muy pesada. Una vez arriba hay mucho para ver, infelizmente la iglesia estaba cerrada, nos entretuvimos viendo el movimiento del Palacio de Gobierno, frente a la Iglesia, donde ejerce su labor la Presidenta Kolinda, había afuera al rayo del sol un grupo de periodistas a la espera de las noticias que provenían desde el Interior del palacio.

Además de la sede del Gobierno se encuentra allí el Parlamento de Croacia y el Antiguo Ayuntamiento. En el barrio de Gradec, en la parte alta hay mucho para ver, pero todo en ascenso, por eso hay que ir administrando bien el esfuerzo físico, se pueden visitar los restos de las antiguas murallas, la Puerta de Piedra y los miradores, a través de los cuales se puede observar la parte baja.

Zagreb está llena de museos y uno de los más singulares es el Museo de las relaciones rotas, muy cerca de la Plaza de San Marcos, si le atrae escudriñar las razones porque el amor termina este es su museo.

Así pasean por el barrio y metiéndose en cada rincón podemos llegar hasta el barrio de Kaptol, donde se encuentra la Catedral de Zagreb, la gente se queja que hace muchos años que está en obras, pero su dos torres no gozan de buena salud, sucesivas invasiones, terremotos y acciones de guerra han obligado a reconstruir el edificio casi des cero.

En los alrededores de la Catedral hay muchas tiendas para turistas donde el objeto más solicitado es la camiseta del número 10 de la selección croata Luka Modric. La vendedora nos comenta que tuvo tanto {éxito esta camiseta que los talleres han trabajado día y noche para fabricar nuevas camisetas que permitan absorber la demanda que hay desde todo Croacia.

También para satisfacer a los hinchas propios y ajenos, muy cerca de la Plaza Jelacic se ha instalado un Museo del Fútbol que recrea en imágenes y videos el esfuerzo desarrollado por el equipo croata y que lo instaló en las semifinales.

Otro punto de interés en el barrio de Kaptol es el mercado de Dolac, donde se puede encontrar muchos productos frescos, frutas y verduras de primea calidad flores y queso y embutidos, además de artesanía, lo único malo es pelear con el calor que no ayuda mucho.

Ya son cerca de las 15 horas y el hambre aprieta por lo que buscamos un lugar donde comer, encontramos un lugar para veganos muy bueno con ensaladas y frutas, luego de lo cual vamos a nuestro hotel a reponer fuerzas con un par de horas de aire acondicionado.

Cuando el sol comienza a esconderse salimos nuevamente a la calle, el tiempo mejora y podemos observar los alrededores de nuestro hotel, antiguo y muy señorial con guiños de la antigua elegancia que imponía el imperio austro húngaro. De esa fecha también proviene la tradición de los salones de café, con una exquisita pastelería austriaca, misturada con productos típicos croatas.

Frente al hotel se ubica un pulmón verde que alberga museos y edificios patrimoniales, además de muchas terrazas con locales para comer al aire libre. Al final de este pulmón verde se encuentra la estación de ferrocarril también de la época del imperio austro húngaro.

Y entre tanto vestigio imperial aparecen las huellas de la guerra de los Balcanes, la parte alta de algunos edificios muestra los efectos de la metralla y otros lisa y llanamente no han sido reconstruidos y están ahí con sus esqueletos expuestos al visitante.

A nosotros nos habían dicho que los croatas eran parcos y poco amistosos, pero la verdad no se puede generalizar como en todo país, los hay amables y los hay también más retraídos, pero si uno se aproxima a ellos con respeto le responden con la misma moneda.

Volviendo al tema de los cafés, presente en todas parte, por ejemplo a mi uno de los que más me gustó fue el café del patio del Museo Arqueológico, allí entre piezas antiguas y en contacto directo con el arte se puede tomar un capuchino por poco más de un euro.

En el centro de la ciudad baja es posible visitar un observatorio, donde desde el piso 16 se puede observar casi toda la ciudad, nosotras fuimos a la puesta de sol y el espectáculo resultó muy bonito, en nuestro regreso al hotel nos quedamos un ratos en el pulmón verde observando unos grupos musicales que animaban la tarde “agramita” si no le suena esta palabra, es el gentilicio de los habitantes de Zagreb.

La ciudad nos pareció, acogedora, barata y con muchas opciones de diversión para los distintos grupos etáreos. Reo que al menos nosotros utilizamos muy bien nuestros dos días en Zagreb, volveremos algún día para ver Kumrovec y ver el Museo de la casa de Tito.

 

 

 

 

 

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