Croacia, Europa, Plitvice

La mayor gema de Croacia: Parque Natural Lagos de Plitvice

El jueves 2 de julio nos levantamos temprano ya que ese día tomaríamos el bus al Parque Natural Lagos de Plitvice un lugar que no conocíamos y no pudimos conseguir pasajes con asientos incluídos por lo tanto debíamos dirigirnos al terminal y rogar allí que los asientos alcanzaran para todos. Debo decir que esta fue una constante en todos los recorridos que hicimos en Croacia, siempre nos vendieron pasajes sin asientos

Llegamos a la Autobusni Kolodvor de Zagrev, estación de autobuses en croata y efectivamente como sospechábamos hay más pasajeros que asientos.

Partimos con dos pasajeros sentados en la pisadera, atravesamos montañas, pueblitos eslavos y finalmente llegamos a la entrada dos del Parque Nacional Plitvice, que es donde queda nuestro hotel.

En esta oportunidad decidimos pagar un poco más y alojarnos al interior del Parque, por si quedamos muy cansadas al final del paseo.

Llegamos al hotel bordeando el mediodía y nos informan que debemos esperar hasta las 14 horas para hacer el cheking o bien dejar el equipaje e irnos a recorrer el parque, que era lo que habíamos previsto.

Del hotel a la entrada 2 del Parque no hay más de cien metros, la fila de la taquilla no es muy grande y rápidamente sacamos nuestros tickets. El valor en esta fecha, es decir temporada alta es 25 mil pesos por persona unos 35 euros aproximadamente.

En esta entrada, al igual que en la uno, hay varias opciones, tomar un mini tren que comunica con los sectores alto y bajo, tomar el barco que lo cruza de un extremo a otro del lago o bien iniciar de inmediato algunos de los treking recomendados para recorrer el marque.

Optamos por el barco, luego de hacer una fila de una media hora más o menos, el barco nos cruza de un extremo a otro y justo mientras se producía el desembarque, se desata una lluvia muy fuerte. Se produce una estampida y todo el mundo trata de buscar refugio. Nosotros logramos ingresar a un local de comida rápida y aunque no teníamos hambre nos ponemos en la fila de las hamburguesas, llueve durante unos 40 minutos y luego sale el sol.

Nuevamente estamos en la indecisión de cuál camino tomar, optamos por seguir hasta la gran cascada y de allí subir al cerro en busca de la entrada 1 del Parque. El camino discurre sin novedad hasta poco antes de la salida que nuevamente se desata una fuerte lluvia. Hay mucha gente con niños pequeños que están llorando y el camino se ha transformado en un barrial de manera que la gente lo único que quiere es llegar a la salida. Hasta el momento hemos visto la mitad del Parque y ya creemos que no dará tiempo de hacer la parte baja.

 

Entre la entrada 1 y la 2 hay una senda por el bosque, pero no nos animamos a seguirla ya que estamos muy mojadas por lo que decidimos tomar un taxi hasta nuestro hotel.

El Parque cuenta con la declaratoria de Patrimonio Mundial de la Humanidad de la Unesco, desde el año 1979. Se trata de una extensión boscosa con 16 lagos de color turquesa, que van descendiendo y se van alimentando con un sistema de cascadas.

Los croatas se sienten muy orgullosos de este parque y llevan razón, es indudablemente un atractivo natural que vale la pena proteger y cuidar, por eso está estrictamente prohibido bañarse o pescar en los lagos.

La única licencia es que se alquilan botes a remo para navegar en los lagos mayores.

El exuberante parque incluye bosques de hayas, abetos, pinos y fresnos en flor que mudan de color en otoño.

El parque puede ser visitado en cualquier época del año, aunque los que saben dicen que es mejor en primavera o en otoño en verano, hace mucha calor y en invierno si hay mucha nieve, algunas pasarelas se cierran.

Hay muchas aves, peces, osos y lobos, que se mantienen alejados de las pasarelas por donde circulan los visitantes.

Quienes visiten el parque deben armarse de ánimo y contar con buen estado físico, de lo contrario, habría que disponer de varios días y hacerlo por etapas.

Pero sea cual sea el paseo que ud., haga siempre valdrá la pena.

La idea de alojar en el parque también vale la pena, a nosotros nos mojó mucho la lluvia, pero llegamos al hotel nos dimos un baño caliente y cenamos una excelente trucha de río.

Después de cenar como la lluvia había amainado nos dio tiempo aún de sentarnos en la terraza del hotel y escuchar los ruidos del bosque. Nos acostamos y despertamos arrulladas por el canto de miles de pajarillos.

Un desayuno reponedor,  que nos espera una buena travesía hasta llegar a Split.

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One Comment

  • Maria Eugenia Vargas Pasten 26 agosto, 2018 at 5:09 pm

    No sólo había fresnos en flor, había muchas especies florecidas, pero yo lo único que pude identificar, por que alguien lo señaló fueron los fresnos.

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