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A los Balcanes desde Venecia

La idea de este viaje fue de mi hija Valentina y lo organizamos con mucho tiempo de anticipación, como soy una viajera de 66 años, ya voy necesitando cosas que antes no eran importantes,  como por ejemplo que los hoteles tengan ascensor y aire acondicionado o calefacción, según corresponda, por eso tengo necesidades específicas.

Mi hija, por su parte exige baño privado wifi y TV. Así, partimos a fines de julio de 2018 rumbo a Venecia por Air France. Intentamos ir directo a Croacia pero los pasajes salían muy caros, por eso optamos por hacer  Santiago-Venecia y desde allí seguir en bus hasta Montenegro.

Hay que decir que desde Santiago de Chile ir a cualquier parte del mundo sale caro, por eso cuando uno va a emprender un viaje hay que esforzarse mucho para obtener buenos precios.

Partimos el sábado 27 de julio pasado el mediodía y llegamos al aeropuerto Marco Polo de Venecia el domingo 28 de julio como a las 15 horas. Habíamos reservado hotel en Mestre, para no andar arrastrando maletas en Venecia. Reservamos en el Hotel Plaza que queda frente a la estación de tren de Mestre. Allí mismo está la terminal del bus que va al Aeropuerto y también la terminal de Flix-Bus, una línea de autobuses que atiende toda Europa.

Así, llegamos a nuestro hotel como a las 16 horas, nos dimos una rápida ducha y partimos a dar una vuelta a Venecia, fue una vuelta panorámica ya que el tiempo no daría para nada más. Tomamos un vaporetto hasta la plaza San Marcos y estuvimos dando vueltas y caminando, queríamos ir a fotografiar el Puente de la Academia,  pero estaba en obras.

Hay que decir que antes ya habíamos estado en Venezia pero en invierno, en cambio ahora debíamos  apañarnos con los 35 grados.

La verdad había mucha gente, y las góndolas iban y venían cargadas de árabes que aparentemente son los que tienen más facilidades para pagar los 100 a 150 euros que suelen costar los paseos.

Como no habíamos almorzado decidimos volver al Puente Rialto para hacer una especie de almuerzo-cena, mi hija optó por unos clásicos tagliatelle y yo una pizza cuatro quesos esto más bebida y limonada nos salió unos 50 dólares por las dos.

Terminamos nuestra cena como a la 19:30 y decidimos tomar el vaporetto al Lido y bajarnos en Santa Elena para ver la puesta de sol. Llegamos allí justo para ver el sol entrarse.

Tomamos nuevamente el vaporetto hasta la estación de Santa Luzía y nos dirigimos a nuestro hotel.

Al día siguiente temprano partimos de nuevo a la estación a localizar nuestro bus que nos llevaría de Venezia a Liubliana la capital de Eslovenia. Es bueno llegar con anticipación ya que hay muchos Flix-bus partiendo a distintas ciudades europeas.

Fue una viaje muy grato cerca de tres horas con una breve parada en Trieste, y luego nos deja en la estación de trenes de Liubliana.

Consultamos en la parada de taxi y nos informan que un taxi hasta el caso antiguo de Eslovenia donde está nuestro hotel sale unos 3 a 5 euros no más que eso. Efectivamente, aunque está cerca hay que dar algunos vueltas y nos cobran 4 euros.

Nos alojamos en el Hotel Mrak, un hotel familiar y muy bueno, antes que llegáramos tuvieron la gentileza de poner el aire acondicionado, de manera que la habitación nos esperaba muy fresquita. Descansamos un rato y salimos a recorrer la ciudad que es muy bonita y su caso antiguo es pequeño.

Liubliana, es una de las capitales europeas más pequeñas, es conocida como la ciudad del amor y de los dragones. Por el centro no circulan vehículos, así es que se puede caminar tranquilamente, ver museos, dar un paseo en barco por el río, subir hasta su castillo en la cima de un cerro desde donde se puede ver toda la ciudad o visitar sus heladerías, muy bien evaluadas.

No me pareció una ciudad cara, al contrario, encontré los precios muy convenientes, los taxistas no te cobran más de la cuenta y la gente se ve amable y hospitalaria.

Tiene un triple puente y muchos monumentos y museos. Su nombre deriva de Luba, que en la lengua eslava significa “amada”. El río que la atraviesa la ciudad lleva el mismo nombre Liubliana y es conocido como “el río del amor”.. Por la tarde al bajar la temperatura la ciudad comienza a poblarse de turistas ansiosos por comer algo, la gente parece que pasó el calor durmiendo una siesta.

Nosotros vamos a cenar a un restaurant esloveno y luego vamos a dormir ya que mañana nos espera un nuevo viaje en bus: destino Zagreb

 

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2 Comments

  • Laura Franco 20 agosto, 2018 at 11:12 pm

    Que lindo relato Maru! Disfruté tu paseo ! Espero el próximo!!

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  • Maria Eugenia Vargas Pasten 26 agosto, 2018 at 5:06 pm

    Gracias amigas, poco a poco voy subiendo los capítulos del diario.

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