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Camino de Santiago: Carrión de los Condes con escapada a Saldaña. Capítulo 18

Esta etapa al igual que las anteriores sigue las características de la meseta castellana, mucha tierra cerealera y pocos arbolitos para guarecerse, además que parte importante del camino discurre junto a la carretera.

El camino atraviesa una vieja cañada leonesa, es decir el sitio por donde los pastores antiguamente llevaban su ganado, hoy resulta difícil encontrar un rebaño de ovejas o de cabras, pero debo decir que en dos oportunidaes nos topamos con pastores, claro que estos son modernos, son pastores con teléfono celular, pero al final de cuentas, un pastor es un pastor.

Esta jornada, tiene un adicional, vamos a conocer  la localidad de Saldaña en la Comunidad de Castilla y león, provincia de Palencia, y donde veremos a los padres de nuestro amigo Rafael.

Saldaña queda a unos 20 kilómetros del camino.

Cuando llegamos la encontramos preparándose para las fiestas, los pasos están siendo enflorados en la Iglesia y las casas lucen macetas con flores  de todos colores, habrá también toros, según anuncian los carteles.

Además visitamos un parque aledaño al Río Carrion. La zona es muy linda, este río a diferencia de los otros que hemos visto en el camino tiene mucho caudal, y esto ayuda a que la zona sea super verde.

Incluso camino  a Saldaña encontramos un campo de girasoles aún en flor, antes habíamos encontrado otro, pero Cris aún no llegaba y ella estaba apenada ya que quería sacarse una foto en el medio de un campo de girasoles.

Aquí en este paseo su sueño  se cumple, a la vuelta de una curva divisamos el campo y el “para aquí”, sumado a los buenos reflejos de  Rafa como conductor, hacen que pueda aparcar al lado de la carretera.

Además de girasoles, se ve aquí mucho trigo y maíz, ratificando la condición cerealera de la meseta castellana.

Después de la visita a Saldaña nos vamos a adonde está nuestro albergue en el pueblo de Lédigos ¿ustedes conocen Lédigos?

Si la respuesta es no, no se preocupen, el 90 por ciento de los españoles nunca escuchó hablar de este pequeño poblado, no tiene más de 60 habitantes, pero si tiene elementos importantes para un peregrino, un albergue privado y un bar.

Nos quedamos en este albergue, pero veo que la mayoría de los peregrinos sigue de largo.

El bar es barato, por la tarde tomo un martini con hielo y pago solo 80 centavos de euro, es decir menos de un dólar, nos está nada de mal.

Aquí cenamos con Cris, Mónica y Ceci y hay que decir que la cena estuvo muy buena.

Más antecedentes a

María Eugenia Vargas

buvarcl@gmail.com

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