Europa, Fátima, Portugal

Fátima: donde se encuentran la fe y el turismo

El 13 de mayo se cumplirán cien años de las apariciones de la Vírgen de Fátima y a pedido de algunos amigos escribo este diario sobre esta localidad la que he visitado unas seis veces en los últimos  años.

Cuando vivía en España llegaba mucha gente que quería ir hasta esa localidad portuguesa y me pedía ayuda para llegar hasta allí, lo que era muy fácil ya que la capital española está muy bien comunicada con Lisboa, desde donde podemos partir a Fátima, lo que podemos hacer en autobús, tren o auto alquilado.

Vamos a suponer que como es habitual, que los viajeros andan cortos de tiempo, por eso quieren viajar de noche. Hay trenes y autobuses que parten de Madrid y llegan a Lisboa, a las 7 de la mañana. Tal vez, en este caso sea mejor ir en autobús, ya que éste llega a la estación “Sete Rios” es decir al mismo lugar donde parten los autobuses a Fátima, que tardan unas dos horas.

Al igual que Lourdes el acceso desde el terminal de buses o de la estación de trenes es muy fácil, hay flechas que van indicando “a la basílica” y por el camino hay muchos negocios de venta de recuerdos, cafeterías y cabinas públicas de Internet.

Fátima se ubica en la región del Ribatejo, a 120 kilómetros de Lisboa y a 180 de Porto.

El 13 de Mayo de 1917 la Virgen se apareció a tres pastorcillos en un lugar llamado Cova de Iría. Los niños, Lucía, Francisco y Jacinto, se encontraban allí con sus ovejas pastando cuando se produjo la primera aparición. El despoblado terreno de esa época ha dado paso, merced a la fe de los peregrinos, a un pujante destino que atrae año a año a miles de peregrinos de todo el mundo. Antes había allí cedros y encinas, hoy en la enorme explanada donde se encuentra la basílica vieja y la nueva, hay sólo una gigantesca encina, en donde la leyenda dice que la Virgen se apareció a los niños.

La historia recuerda que a partir de ese 13 de mayo de 1917, cada día 13 la Virgen volvía a aparecerse ante los niños a los cuales fue entregando varias profecías que terminaron siendo conocidas como los misterios de Fátima.

A cualquier hora que uno llego es posible incorporarse al rezo del Rosario y hay también misa en todos los idiomas. Por las noches se realiza una procesión con velas.

Hace algunos años, se inauguró allí una nueva basílica, llamada “Iglesia de la Santísima Trinidade”, que a decir de las autoridades del Vaticano que concurrieron a la dedicación, ya que se aclaró que las iglesias no se inauguran, se dedican, se constituye en la Cuarta Iglesia más grande del mundo. Las otras son: La Basílica de Yamoussoukro en Costa de Marfil, La Basílica de San Pedro en el Vaticano y la Iglesia de Nossa Señora da Aparecida en Brasil.

La alimentación me pareció más barata en Fátima que en otras localidades turísticas de Portugal, a la salida de la Basílica hay muchos anfitriones que se ofrecen para llevarla a un restaurante. Resulta útil conversar con varios y escuchar sus propuestas, así podemos elegir, el mejor menú y el mejor precio.

Respecto al alojamiento, es mejor alojar en casa de los residentes, ya que eso permite interactuar con ellos y conocer de manera más directa como es la vida en este tipo de localidades y con suerte se puede llegar a dilucidar una cuestión compleja, si es la fe lo que mueve a la multitud o es el turismo el que ayuda a movilizar la fe. Hay que resaltar que los portugueses resultan muy cordiales y amistosos y siempre tienen respuesta para cualquier cuestión, por espinuda que sea ésta.

En todo caso si se va por el día, se puede regresar a Lisboa, con tiempo para echar una miradita a la ciudad y regresar a Madrid, ya sea en autobús o en tren.

Naturalmente es mejor ir en épocas que no sean festivas, o más bien de temporada baja, ya que en esas ocasiones en posible encontrar alojamiento hasta por diez euros la noche.

Ahora en cambio, previo al festejo del centenario no se consigue un alojamiento por menos de 500 euros.

Yo siempre he ido por mi cuenta y en bus en viaje del día, pero el año pasado que fui con una amigas, e íbamos con poco tiempo decidimos tomar un tour que en un mismo días nos llevó al bello pueblo de Obidos, al Monasterio de Batalla, al puerto pesquero de Nazaré y finalmente hicimos una breve visita a Fátima.

Parece mucho en realidad, pero permitió a mis amigas tener una aproximación a Fátima. Visitamos la Basílica antigua, la nueva, vimos la encina de las apariciones y estuvimos un ratito en el lugar donde se reza el rosario. Terminamos el día visitando una especie de supermercado de la fe, donde compramos recuerditos para traer a nuestros amigos y que en general la gente valora mucho.

 

Mayores antecedentes a

María Eugenia Vargas

buvarcl@gmail.com

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One Comment

  • Alejandro Bustos 7 mayo, 2017 at 10:51 pm

    Es difícil separar el tema del turismo y de la fe, ya que algunos son atraídos a estos sitios santos, por una fe legítima, mientras otros van simplemente porque lo consideran un atractivo turístico,de todos modos pienso que ambos motivos son legítimos y tienen que ver con la libertad de las personas.

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