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Camino de Santiago: En la ruta peregrinos, en Nájera najerinos. Capitulo 11

Salgo muy temprano en dirección a Nájera atravesando, viñedos, bodegas y siempre con el sol a nuestra espaldas.

Se suele llamar al Camino de Santiago, el Camino de las Estrellas, ya que su recorrido va siempre bajo la Vía Láctea. Cada madrugada uno sale del albergue en dirección a la siguiente etapa y sabe que el sol saldrá por las espaldas, por eso hay que ir atento y dar vuelta la cabeza cada tanto para no perderse detalle de la forma como emerge el astro rey.

La guía de Antón Pombo decía que caminar por La Rioja era como navegar en un mar de viñas y no faltaba a la verdad. La uva se ve apetitosa y dan ganas de sacar un racimo, pero a mi me da algo de apuro que alguien me sorprenda robando uva.

Pero después, Ley de Murphy, cuando ya he traspasado la zona viñatera me entero, que los dueños de las viña dejan las dos primeras corridas sin vendimiar para que las aprovechen los peregrinos.

Atravesamos pueblos como Sotes, Ventosa, Aleson  y después de unos 15  kilómetros llegamos a Nájera.

Ingreso a la ciudad y encuentro ahí algunos supermercados, decido comprar algo para el almuerzo y aprovecho de platicar con el encargado del super, que me pregunta ¿cómo están las cosas por allá por el otro lado del mundo? iniciamos la charla.

Después de ponerlo al día de lo que pasa por estos lados del charco, salgo con una pesada bolsa, que no se porqué está tan pesada si solo gasté, apenas 10 euros, unos seis mil pesos. Intento no quejarme ya que imagino que el albergue queda cerca. Craso error, para llegar al albergue hay que cruzar todo el pueblo y luego de atravesar el río Najerilla, estamos frente al albergue,, que tiene unas 140 plazas, y todas en una sola habitación.

Bueno, las chicas llegan, descansan un poquito, nos bañamos almorzamos,  y vamos a recorrer el pueblo con un casco histórico muy importante.

Visitamos  el Monasterio de Santa María la Real, fundado allá por el año 1035 así es que de ser antigua es antigua. En sus calles adoquinadas hay muchos establecimientos dedicados a la artesanía y a los artículos propios del Camino.

Una curiosidad , el albergue donde alojamos hoy no tiene patio, por lo tanto la gente lava la ropa y la tiende en la misma calle y sorprendentemente nada se pierde.

Y a pesar de estar un poco hacinados la verdad lo pasé muy bien en este albergue, la gente por la noche estuvo cantando y los hospitaleros italianos, al parecer son cordiales.

Lo único diferente es que en la noche un galán colombiano furibundo, golpeó las puertas de manera estrepitosa, exigiendo que saliera su amada también colombiana, yo me desperté y fui al baño allí una hospitalera me preguntó si yo era la colombiana que buscaba tan desaforadamente el desconocido, yo le respondí que era chilena y mis amigos cuando me buscaban  lo hacían de manera más discreta.

Esa noche después del episodio, dormimos poco, por eso cuando el movimiento empezó a las 6 de la mañana, daban ganas de seguir durmiendo, pero en fin Santo Domingo de la Calzada y su milagro plumífero, esperan por nosotros.

Más antecedentes a

María Eugenia Vargas

buvarcl@gmail.com

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