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Camino de Santiago: Logroño: orgullosos de la “ñ”. Capítulo 9

Cuando alguien aventuró la posibilidad de eliminar la letra “ñ” del alfabeto, Logroño fue unos de los principales detractores. Están orgullosos de su “ñ” y de su condición de capital riojana, lo que casi equivale a decir,  capital del buen vino español.

De hecho el hotel donde me alojo está ubicado frente a la Plaza de la “ñ”.

Logroño es la segunda ciudad grande que uno encuentra en el Camino de Santiago y nos recibe con los brazos abiertos, es una ciudad bella, ajardinada, con muchos parques y una calle: Laurel, dedicada al carrete y a la gastronomía.

Vale la pena detenerse al menos un día para ver todo lo que tiene para mostrar esta ciudad.

Con un comercio activo y pujante, sus vitrinas exhiben lo último de la moda, y aunque llego en domingo, es posible encontrar algunos negocios abiertos, ya que con las nuevas leyes laborales ahora en España hay bastantes restricciones para abrir en domingo.

Para entrar a Logroño, hay que cruzar el puente sobre el río, Ebro y como es domingo y hay poco tráfico, el puente se ve algo desolado, solo cruzado por un grupo de peregrinos de vez en cuando. La historia dice que fue el Camino el que propició la fundación de Logroño, ya que primero fue el puente sobre el Ebro y luego la ciudad.

Desde su fundación la ciudad tuvo como objetivo brindar apoyo logístico a los peregrinos. Hay que decir que ha sabido cumplir dicho objetivo, el que posteriormente extendió a peregrinos y no peregrinos que lleguen hasta su entorno.

Camino por el centro y doy con una enorme Iglesia, que para no cometer error pregunto de cual se trata y me dicen que es la Concatedral de Santa María la Redonda, preguntó porqué es Concatedral y me explican que concurre junto a las Concatedral de Calahorra y Santo Domingo de la Calzada a formar la respectiva diócesis, lo que dicho de otra manera, las tres forman la Catedral de La Rioja. Se llama la redonda por ser románica y octogonal.

Decido almorzar frente a esta belleza orgullo de los riojanos. El menú en una terraza de esta plaza sale por 10 euros /poco más de seis mil pesos chilenos) e incluye el afamado vino riojano.

El menú no tiene desperdicio y cuando me ponen una botella de vino riojano alegp que solo quería una copa, pero la camarera me aclara que en La Rioja, se pone la botella entera y se cobra lo mismo así uno la beba de una copa o entera.

Marcas de vino riojana las hay por centenares, y uno más bueno que otro, lástima que por la tarde hay mucho que ver así es que me impongo tomar sólo una copita, ya que no habrá tiempo para siestas.

Recorro el casco antiguo, muy bonito, veo la Iglesia de Santiago, adonde llegan todos los peregrinos, por la parte trasera se encuentra el albergue municipal y hay allí también un lugar donde guardar las mochilas, ya que hay viajeros, que llegan por la mañana, recorren la ciudad y prosiguen hacia Navarrete.

Por la tarde la ciudad se ve vacía, bajo a tomar algo a un bar y todo el mundo está atento a un partido de fútbol entre Osasuna y el Barca, pero parece que aquí mayoritariamente la hinchada está con el local Osasuna, ya que los goles del Barca nadie los celebra, y Messi, verdugo del Osasuna hizo dos goles, los hinchas abandonan el bar cabizbajos.

Por la mañana me levantó temprano y salgo a fotografiar el paseo del Espolón, uno de los atractivos de la ciudad visito el sector céntrico y hago una segunda visita a la Iglesia de Santiago, a cuyo costado se encuentra un gigantesco juego de la oca que atrae a grandes y chicos.

Luego me dirijo a curiosear al Mercado, donde abunda la fruta y como no podía ser de otra manera, el vino. Mis últimos minutos en Logroño los dedico a recorrer la tan recomendada calle Laurel, que reúne lugares de tapas y de pinchos, la diferencia entre tapas y pinchos es que los pinchos son más pequeños que una tapa y un plato, puede albergar varios pinchos. Miró los menus y los precios y para el costo de vida chileno, todo me parece muy barato. Por ejemplo una copa de vermú, habitualmente Martini o Cinzano puede llegar a costar entre 80 centavos de euro a 1,2 euros, es decir de 500 a 700 pesos chilenos.

Luego me dirijo al albergue Check In, ubicado atrás de la Iglesia de Santiago en calle Baños 2, hasta donde llegarán mis remedios. El albergue, privado se ve muy bonito y el hospitalero es muy amable, me ofrece guardar la mochila y me trae un vaso de agua para enfrentar el calor.

Recuperado mis remedios, vuelto al hotel por mis cosas y parto rauda a Navarrete para encontrar a Ceci y Cris.

Más antecedentes a

Maria Eugenia Vargas

buvarcl@gmail.com

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