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En la Universidad de Columbia

 

Siempre tuve claro que el día que visitará Nueva York, uno de mis principales destinos,  después del Jardín Botánico de Brooklyn sería la Universidad de Columbia., y para allá parto con mi amiga Verónica una asoleda tarde, llegar no tiene pérdida la Universidad queda en el barrio de Morningside Heigs y hay que bajarse en la calle 116 justo a en la estación Columbia University.

La Universidad ocupa seis manzanas del barrio, pero el 2007 debió ampliar su campus y compró otro terreno en un sector denominado Manhattan Ville.

Esta Universidad es privada y está entre las más prestigiosas del mundo. Su nombre según leí es una referencia poética a Cristóbal Colón, rememorado en el distrito del mismo nombre y en la Universidad.

Son cerca de las 16 horas y no hemos almorzado, pero considerando que la alimentación cerca de la universidad es más barata, probamos en un restaurant frente al acceso principal de Columbia y no nos equivocamos, tomamos una sopa de maíz con pollo y de segundo carne de vaca con tomate y con arroz, nos preguntan cómo queremos el arroz si white o brown y nosotros entendemos que eso es si la carne es bien cocida o más o menos y decimos brown y entonces nos traen arroz integral.

El almuerzo nos sale cerca de diez dólares y resulta muy rico. Salimos dispuestas a conocer lo que más podamos y llamamos a mi hija Valentina para que vaya a darnos encuentro, mientras ella llega, visitamos algunos institutos que están de graduación y se ve ambiente de graduación por todos lados, Después nos enteramos que este viernes, es el último día de clases y empiezan las vacaciones.

Cuando llega mi hija le pedimos que ubique con su GPS la Escuela de Periodismo que por estos días aun conmemora los 100 años que cumplió el recientemente. Esta escuela es de las más antiguas de su especialidad y fue fundada por  Joseph Pulitzer en 1912.

Paseo por el Hall de la Escuela de Periodismo que tantos Premios con el nombre de su fundador ha dado al mismo. Hay unas charlas explicativas para nuevos alumnos y hay mucho ambiente de fin de curso,

Recojo la revista oficial de la Escuela para mi amiga Patty que anda visitando otras atracciones y seguimos nuestro recorrido, viendo la biblioteca central y sus casinos.

En uno de ellos mi hija compra un agua mineral y paga 80 centavos de dólar, yo compré la misma agua en el Circle Line y pagué 5 dólares.

Caminamos hacia una bella iglesia que yo creo que es la Catedral de Saint John The Divine, pero cuando entramos nos damos cuenta que en su interior no tiene el trazo de una iglesia católica. Ahí viene alguien y nos pregunta si somos del coro, ahí nos enteramos que hemos entrada a la iglesia de Riverside y no a Sain John The Divine, que queda en el otro extremo de la Universidad.

Caminamos hasta allá pero hacemos una parada en un divertido café-bar lleno de universitarios despidiéndose del año académico.

Llegamos finalmente a Saint John The Divine, pero encontramos la iglesia cerrada, no nos desanimamos ya que las portadas son espectaculares, nos sentamos un rato a descansar y volvemos a tomar el metro para devolvernos a casa, pasamos por una calle con residencias de estudiantes, como deben regresar a casa están desocupando los apartamentos y sacando la basura y cuando hablamos de basura, hablamos de toneladas.

Además se ve a los alumnos arrastrando unas voluminosas cajas plásticas con ruedas con sus pertenencias.

Me enamoré de esta universidad y me propuse volver algún día aunque sea a hacer un cursillo de verano, mi promesa es que volveré caminar por donde mismo los hizo Joseph Pulitzer.

Nuestra última parada es el Bookstore de la Universidad donde venden recuerdos, como ya los estudiantes se van todo está con descuento así es que también aprovechamos las rebajas y compramos la típica camiseta con la leyenda, “Columbia University”.

Más antecedentes a

Maria Eugenia Vargas

buvarcl@gmail.com

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