America, Brasil, Rio de Janeiro

Hay que ir a la Isla de Paquetá: no hay excusas

Si visita Río de Janeiro es un crímen quedarse atrapado por las famosas playas de Copacabana Ipanema, Leblón o Barrá de Tijuca.

En principio hay dos destinos aledaños que recomiendo mucho, visitar la localidad de Niteroi, al frente de Río o bien ir en barco hasta la Isla de Paqueta.

Desde la Plaza XV de Noviembre en el cetro de Río parte embarcaciones hasta la Isla, cuyo trayecto que dura aproximadaente una hora se hace muy grato particularmente si hace el viaje en medio de la semana, ya que los fines de semana los cariocas prácticamente asaltan la isla y es difícil no tener que hacer fila para todo.

¿Que ofrece la isla? Básicamente ofrece mucha quietud y tranquilidad ya que no está permitido el uso de vehículos motorizados, solo carretas detracción animal.

La isla está rodeada de hermosas playas que en días de semana lucen solitarias y limpias, por eso una visita de un día es el ideal, puede usar la mañana para recorrer la isla y la tarde para buscar la mejor acomodación en la playa que más le guste.

Opciones gastronómicas hay muchas y no son caras, así como tiendas que ofrecen souvenirs para llevar a los amigos. Yo he ido dos veces y en ambas ocasiones he comprado camisetas de algodón de muy buena calidad.

Una buena elección es arrendar una carreta de caballos que se llaman Charretes, con ella puede recorrer toda la isla, bajarse en una playa lejana y convenir con el conductor una hora para que lo venga a buscar. La isla tiene un perímetro de playas de unos 8 kilómetros, por lo que si tiene buen estado físico se puede recorrer perfectamente a pie y sin problemas.

Alli, en plena bahía de Guanabara lo mejor que se puede hacer es descansar o caminar por sus avenidas viendo las hermosas construcciones de familias adineradas, que actualmente se han transformado en hoteles o restaurantes. También hay parques que ofrece una buena oferta botánica. Y hablando de botánica al circular por la avenida principal uno se encuentra con un mítico árbol baobab, que aparece mencionado en El Principito y que según nos informan fue traído por los primeros esclavos brasileños que llegaron a Brasil.Este ejemplar es uno de los dos que hay en todo Brasil y tiene nombre propio, se llama “María Gorda”.

La isla tiene una pequeña iglesia y en sus tiendecitas puede encontrar camisetas con caballitos de mar, que dicen que abundan en la isla, pero que nosotros nunca llegamos a ver.

Si, vimos a muchos lugareños muy amables y siempre dispuestos a conversar con el afuerino y narrar como es la vida en un pueblo que carece de autos. Dicen que no hay mucha gente obesa ya que no les queda otra que caminar y todos cual más cual menos dicen que no volverían a vivir en una gran urbe.

Nuestra recomendación es quedarse a ver la hermosa puesta de sol y volver a Rio en la lancha de las 9 de la noche. Un paseo que será un experiencia inolvidable.

Más antecedentes a

Maria Eugenia Vargas

buvarcl@gmail.com

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One Comment

  • Carlos Arce 7 agosto, 2017 at 1:23 pm

    Gratos recuerdos de Paquetá en los años 70, ir en la balsa los domingos a las 07 donde va toda la juventud y volver al atardecer a las 17.

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