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Camino de Santiago: Capítulo 1.- ¿Cuál es tu camino?

Este es el primer diario de una serie que escribiré sobre nuestra experiencia en el Camino de Santiago, un viaje de largo aliento que nos llevó años preparar y reunir el dinero para llevarlo a cabo.

Un día hace unos 6  años, para el cumpleaños de la viajera Cris, en su casa de Buenos Aires, empezamos a armar la idea de peregrinar hasta el Camino de Santiago, una ruta que puede partir desde cualquier parte del mundo, pero que tiene meta definida: la Catedral de Santiago de Compostela, donde la tradición dicen que reposan los restos de Santiago el Mayor.

Aunque mucha gente se interesó, por distintas razones no pudieron asistir, al final quedamos las viajeras argentinas, Mónica, Cecilia, Laura y Cristina, la viajera mexicana María, Marcia de Colombia y yo de Chile. Algunas de ellas debieron abandonar las rutas por distintos motivos y seguimos, Moni, Ceci y yo y posteriormente se reincorporaron Cris y María. En todo caso todas las que partimos prometimos  estar en santiago de Compostela para la llegada de las viajeras.

Así, las mismas siete que nos juntamos en Saint Jean Pied du Port,  el 20 de agosto nos volvimos a reencontrar en Santiago de Compostela el 25 de septiembre.

Nosotros elegimos el llamado Camino Francés, uno de los más conocidos, parte en Roncesvalles y lleva unos 790 kilómetros hasta Santiago.

Elegido el camino queda la etapa más difícil: ¿cómo abordarlo?, a pie, a caballo, en bicicleta, en auto, en autobús?  La verdad,  la forma de hacer el camino, depende de cada uno, de su estado físico, de sus condiciones de salud, del tiempo con el que cuenta, de la edad, etc.

Cualquier opción que se tome es correcta si se hace a conciencia, yo no tenía muy claro esto hasta que conversé con un sacerdote de la parroquia de Los Arcos, al que después encontré de peregrino en Navarrete.

El me contó que un grupo de fieles de su iglesia, estaban haciendo el Camino los fines de semana, caminaban sábado y domingo, retornaban a Los Arcos y a la semana siguiente retomaban. Optaron por este modo ya que no contaban con vacaciones prolongadas como para poder hacer el camino de una vez.

En esta misma conversación intervinieron unas mujeres italianas mayores de setenta años, que venían por tercera vez al camino, la primera vez lo hicieron alternado, una etapa en bus  y otra caminando, al año siguiente volvieron y caminaron las etapas que antes hicieron en bus. Este año volvían por tercera vez para ver aquellos pueblos que más les llamaron la atención, venían sin prisa, solo con la ilusión de observar.

Un viajero me escribió preguntando que hacía en el camino, yo le respondí: caminar, mirar, pasear. Hay viajeros más conservadores, que piensan que al camino se viene sólo a caminar y no a pasear,  yo por mi parte creo que se pueden armonizar ambas cosas y fue lo que  hice.

Hay varios aspectos a considerar antes de iniciar el camino: reunir el equipo apropiado, caminar bastante para aclimatar las botas y leer con detenimiento las características de cada etapa, por dónde pasa el Camino y que sitios de valor patrimonial hay en los alrededores, esto particularmente para aquellos viajeros inquietos, que desean algo más que simplemente caminar.

En mi diálogo con el sacerdote de Los Arcos yo le comenté que pensaba escribir diarios de viaje para divulgar el Camino y estimó que ese sería un valor añadido que tendría mi viaje, ya que mis relatos podrían animar a otras personas a hacer su propio camino.

La otra pregunta a responder es ¿porqué hacer el camino?, las razones son diversas, religiosas, artísticas, turísticas, de desafío personal, manda o promesa, o simplemente por necesidad de descubrir si el camino tiene algo que aportar

Los aspectos logísticos

Mientras estaba en el camino recibí muchos mensajes de gente que preguntaba el costo aproximado de hacer esta peregrinación. Los albergues municipales o vinculados a la iglesia suelen costar entre 5 y 12 euros diarios, pero también los hay que aceptan un donativo, que el sentido común indica que pudiera ser de entre 3 y 5 euros. Albergues privados u hostales, que ofrecen un rango mayor de privacidad pueden costar entre 10 y 40 euros. Y luego están los hoteles tradicionales a precios idem.

Para alimentarse en la mayoría de los pueblos hay menú de peregrino, entre 5 y 12 euros, aunque un promedio de 8 a 10 euros está bien, aún cuando algunos se quejaban que eran platos algo pesados, casi siempre acompañados de papas fritas.

Si optan por prepararse sus propios alimentos, la mayor parte de los albergues suele tener cocina y una implementación básica. Nosotros hicimos compras en supermercados por 12 euros y nos alcanzaba para dos personas para el almuerzo y la cena. Una compra tipo por ejemplo fue, una lasaña para dos personas, una pizza, una barra de pan, dos botellas de Aquarius de limón, dos yogurt 4 duraznos, 4 ciruelas, 3 tomates y una lechuga, y dos natillas por diez euros.

Bueno otras veces comprábamos queso manchego jamón serrano y aceitunas, y hacíamos tapas por la noche. En fin sumando unos euros en conexión a Internet, envío de postales, da un costo de unos 15 a 20 euros diarios.

Hay un costo para agregar si se quiere mandar la mochila por servicio de transporte de mochilas, que tiene un valor diario de 7 euros, al llegar a Galicia, donde hay más empresas que ofrecen este servicio el valor baja a 3 euros.

El sistema funciona así: en los albergues hay unos sobrecitos donde uno pone el dinero y ata este sobrecito a la mochila, pone su nombre y el pueblo al que quiere que lleven la mochila, ellos la recogen temprano, y así mientras uno va caminando el furgón con la mochila pasa frente a uno y al llegar al fin de la etapa allí está la nuestra esperándonos. De ese modo uno lleva una mochila más pequeña con las cosas personales, agua,  algo para comer en el camino y la capa de lluvia por si llueve.

Todos los albergues que yo utilicé tenían almohada y agua caliente y todos también sábanas, que en general no usaba ya que me metía dentro del saco de dormir y listo.

Aquí hay que olvidarse de todos aquellos lujitos de casa y uno termina lavándose el pelo con jabón de lavar o detergente de ropa y se da cuenta que no pasa nada, nuestro cabello resiste todo.

Respecto a la aglomeración se sobrelleva bien. En el Albergue de Nájera había más de 100 personas durmiendo en la misma habitación, dormimos sin problemas, Claro que hay gente que ronca, pero el hombre se acostumbra a todo, al tercer día ya ni escuchaba que alguien roncara.

En todos los albergues obligan a sacarse las botas y dejarlas afuera, por lo que tampoco hay olores que  distraigan el merecido descanso.

Respecto a pérdidas o robos, nos escuche de nadie a quién le hubieran sustraído algo, en general la gente colaboraba y trataba de ubicar siempre a alguien que hubiera dejado olvidado algo.

Yo pregunté que olvida le gente y los hospitaleros me dijeron que olvidan todo, ropa, computadores máquinas fotográficas, etc. Yo que soy la reina de las despistadas  olvidé mis remedios que uso para la hipertensión en un albergue. Gracias a Jacotrans, la transportadora de mochilas, pude recuperarlos y recogerlos dos etapas más adelante.

Los horarios

Los albergues suelen abrir entre 12 y 13 horas y cierran sus puertas y apagan la luz a las 10 de la noche, hay viajeros más madrugadores. En general yo salía muy temprano, ya que tengo un ritmo más lento de caminar, entonces después me iba pasando todo el mundo.

A los desordenados como yo les cuesta mas trabajo hacer la mochila y siempre olvidaba algo,  pero como decía hace poco, felizmente siempre encontré apoyo en Cris y María que rescataban del olvido, la cámara fotográfica, el cargador de la batería, el celular o el bordón, que siempre olvidaba.

Al llegar a Madrid compré un teléfono celular por la empresa Yoigo que costó 20 euros, con igual cantidad de dinero para llamadas. También adquirí de la misma marca un dispositivo para Internet, funcionó de maravilla los primeros 15 días pero el número 16 dejó de funcionar, pensé que era porqué no tenía dinero y le puse 20 euros, pero tenía dinero aún otros 20 euros. Consulté a una oficina de Yoigo en Ponferrada pero el chico que atendía el lugar no supo darme una explicación salvo sugerirme que al volver a Madrid, llevara el dispositivo al servicio técnico.

No tenía muy claro como organizar los diarios, pensaba hacerlo por etapas, o bien por ciudades y pueblos, ya que visité pueblos que o estaban fueran del camino o que pertenecían a otro Camino, en fin, lo primero es  clasificar las fotos, tome 12.390 fotos, y tengo que ordenarlas y seleccionar las mejores para ponerlas en los diarios.

Poco a poco iré subiendo los diarios, tened paciencia!!

¡!Gracias a los viajeros españoles!!

Un agradecimiento especial a los viajeros españoles que nos acompañaron a lo largo del Camino, a Manu Rogelio, cuyos consejos siempre fueron oportunos y certeros, a Martín Daco que nos mostró Pamplona, a Maite que nos fue a visitar a Puente La Reina. A Manu de nuevo, que me llevó a visitar dos sitios muy especiales, San Millán de la Cogolla y el yacimiento Arqueológico de Atapuerca.

A Manuela, (soy viajera) que nos mostró parte de la Comarca del Bierzo, ella y su hermano Jorge, nos mostraron lo mejor de la comarca del Bierzo, además que Manuela nos acogió en Madrid en la llegada y la despedida.

A Juan y Rosa que viajaron de Barcelona para encontrarnos en Ponferrada, Y aunque fue muy poquito el tiempo para compartir aprecié mucho su gesto fraterno, Juan y Rosa, ¡habrá otras oportunidades de encuentro para conocernos mejor!

Y gracias especiales al viajero Rafael (Juanycarlos) que se desvivió, literalmente hablando, por apoyarnos en este viaje, nos brindó afecto y amistad en la etapa entre Burgos y León, nos mostró su pueblo natal Saldaña y nos presentó a sus padres, nos llevo a ver la Villa Romana La Olmeda, el Palacio y Castillo de Grajal de Campos, una localidad que forma parte del Camino de Santiago de Madrid y muchos otros lugares.

Luego nos acompañó a caminar la etapa Sarria-Portomarín y como si todo esto fuera poco nos fue a esperar a Santiago y nos llevó a conocer las Rías Baixas y Altas, Finisterre y Muxia y terminamos nuestro periplo tomando un vino de Porto a las orillas del Duero en la inigualable ciudad portuguesa de Porto.

Rafa, ¡ te llevaremos por siempre en nuestro corazón!!

Yo tengo que agradecer muy particularmente a Cris y María, sin su compañía y su aliento yo no habría podido terminar el camino, cuando me sentí mal, ellas siempre estuvieron allí alentándome, eso es algo que agradeceré ¡toda la vida!

Y tal como dijo en una oportunidad Manu Rogelio, el Camino de Santiago es adictivo y nosotros ya tenemos “mono” del Camino, por eso ya tenemos nuevo proyecto, haremos, si Dios así lo quiere el Camino Portugués más adelante.

No es una competencia

Agrego una reflexión surgida por  consultas que he recibido por mensajes privados. El Camino no es una competencia, ni le pertenece a nadie, por eso los peregrinos no compiten ya que no es una prueba, ni hay una meta obligada. A eso se refiere la idea de que el Camino es personal, cada uno lo hace como puede según sus capacidades físicas, según su disponibilidad de tiempo. Por eso no hay una norma de como se debe hacer el Camino. Si ustedes no lo pueden completar porque se cansaron, simplemente suspenden,  vuelven a casa o reinician el próximo año.

Nadie está obligado a hacer lo imposible.

Tal como me dijo el sacerdote de Los Arcos, nadie los puede criticar por el Camino que hacen, por el camino que eligen o por la forma de hacer el camino quienes critican es simplemente que no entendieron cual es el espíritu del Camino.

 

 

Más antecedentes a

Maria Eugenia Vargas

buvar@gmail.com

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