Asia, Beijing, China

Y nos trepamos a la muralla China

Y nos trepamos a la Muralla China

Pekín, China — miércoles, 8 de octubre de 2014

Teníamos muchos destinos en lista para visitar en China, pero había uno en que todos estábamos de acuerdo en hacer si o si: la Muralla China, por eso vimos varias opciones.

Finalmente y atendidas las dificultades de Cris para caminar optamos por un tour personalizado, salía más caro 63 euros por persona, pero nos permitía disponer de la Van con capacidad para 20  personas, para el grupo, de 7 personas y así nosotros dirigiríamos los tiempos.

La guía, una chica argentina llamada Natalia, resultó una excelente acompañante, ya que no solo nos puso al día sobre el paseo en sí, sino que además nos entregó mucha información de China país en el que llevaba viviendo tres años.

Hay dos zonas cercanas a Beijing donde se puede visitar la muralla: Badaling, que es el sitio más cerca y de fácil acceso, pero que como contra tiene que siempre hay miles de visitantes, por lo que poder tomar fotos tranquilamente es una odisea.

El otro lugar es Mutianyú como a unos 80 kilómetros de Beijing, pero que recibe menos visitas por lo tanto es posible recorrer con calma.

Hasta hace poco este lugar estaba poco restaurado, pero un anuncio de que el entonces Presidente Bill Clinton, quería visitar la muralla aceleró las obras se construyó un teleférico y se mejoró el camino. Hay que decir, sin embargo que las obras no concluyen, aún hay una rampa de acceso en construcción muy difícil y que Cris logró subir  duras penas.

El autobús nos dejó abajo, y de allí hubo que caminar hasta el teleférico, para los más aventureros hay una telesilla para subir y un tobogán para bajar.

Nosotros hicimos el recorrido de Clinton, subimos en el teleférico y luego el esfuerzo final para Cris, ya que como la muralla se construyó con fines defensivos, y no turísticos, es difícil el acceso a ella. Cris tuvo que subir sentada ya que cada escalón de piedras irregulares superaba los 40 centímetros y no daba para subir con las muletas.

 

Bueno, finalmente Cris llegó arriba, la dejamos tomando fotos y nosotros fuimos a caminar para un lado y otro, como estaba nublado era grato caminar por la muralla, no había tanta gente y se podían tomar fotos sin problema.

Estuvimos unos 45 minutos tomando fotos y decidimos iniciar el descenso, para evitar la fuerte pendiente de la rampa de bajada arreglamos con un funcionario del teléférico que conseguirá un transporte para que baje a Cris.

El transporte conseguido es una moto que lleva una cajuela atrás allí se van Cris y Natalia nuestra guía y nosotros bajamos a pie hasta donde está la Van. Hay que decir que el costo en esta moto fue bastante cara, 20 dólares por poco menos de cinco minutos de viaje.

Hemos traído merienda para aprovechar el regreso a Beijing, ya que la siguiente parada será el Palacio de Verano., para lo que dispondremos de una hora de viaje.

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