Asia, Beijing, China

Cruzando los muros de la ciudad prohibida

Cruzando los muros de la Ciudad Prohibida

Pekín, China — jueves, 9 de octubre de 2014

La Ciudad Prohibida es sin duda la meca del turismo para millares de chinos y también para el número creciente de turistas que visitan Beijing.

Varios factores influyen en esta situación, tal vez el principal sea el fácil acceso. La Ciudad está en pleno centro, frente a la Plaza de Tiananmen y se puede llegar fácilmente en metro, autobús y taxi.

Sin embargo si usted tiene la intención de conocer la ciudad en profundidad debería dedicarle al menos unos 3 días de lo contrario habrá que conformarse con una miradita superficial de mediodía o día completo.

Nosotros esperamos dedicarle mediodía, con Cris y María iremos en taxi, mientras Alejandro Valentina, Francisco a Idalina irán en metro, ingenuos de nosotros, pensamos encontrarnos allí.

La ciudad tiene cuatro puertas de acceso y evidentemente el taxi nos lleva hasta la puerta equivocada, la de la Divina Armonía y nosotros debemos llegar a la Puerta sur, felizmente hay allí hay allí un trencito que por 20 yuanes, poco más de 3 dólares por persona nos lleva a los despistados,  hasta la entrada correcta.

Nada más llegar nos damos cuenta de la magnitud de visitantes en un día de semana, miles y miles, hacemos una fila enorme,  compramos los tickets y preguntamos si hay posibilidad de una silla de ruedas para Cris pero nadie nos entiende, así es que nos armamos de ánimo y hacemos ingreso.

La Ciudad Prohibida es el mayor complejo palaciego del mundo y cubre 72 hectáreas. Toda la ciudad está rodeada por una muralla de 7,9 metros de altura y un foso lleno de agua de 6 metros de profundidad. Fue el palacio imperial de la dinastía Ming hasta el final de la dinastía Qing y fue construído entre 1406 y 1420. Durante 500 años fue el hogar de los emperadores, así como centro ceremonial y político del gobierno chino.

Alberga 980 edificios y es un bonito ejemplo del diseño cultural y arquitectónico de China.

Durante los 500 años que vivió allí la familia imperial, el acceso estaba prohibido al pueblo, de allí su nombre de la Ciudad Prohibida, hoy como todos, previo pago de entrada, pueden acceder a la ciudad se le llama “Palacio Antiguo” pero en el imaginario popular se sigue llamando como Ciudad Prohibida o Unforbidden City.

Luego del acceso del comunismo al poder, muchos dentro del partido eran de la idea de demoler el complejo y construir allí edificios oficiales. Felizmente esta iniciativa encontró férrea oposición en el Primer Ministro Zhou Enlai, que dispuso batallones del Ejército para su custodia.

En 1987 la UNESCO la declaró Patrimonio Mundial de la Humanidad, y actualmente está bajo custodia del Museo Imperial, que está diseñando un programa de restauración que durará 16 años y hay muchos edificios en obras.

Al interior se han dispuestos servicios de apoyo al turista, como servicios higiénicos y áreas de alimentación. El años 2000 se autorizó a la cadena norteamericana Starbucks a instalar al interior de la ciudad una cafetería, generando una controversia que duró años, finalmente de común acuerdo el local decidió cerrar el año 2007 e instalarse en las afueras de la ciudad.

Por las dificultades de Cris para subir escaleras, nosotros haremos solo una visita exterior, y nos concentraremos en el Jardín Imperial, pero si recorreremos toda la ciudad de sur a norte , haciendo jornadas de descanso cada hora.

La multitud que nos acompaña en la visita, no cesa por el contrario, a medida que avanza la hora aumenta el número de visitantes y nunca divisamos, ni a Alejandro ni a Valentina, que hicieron el recorrido de sur a norte y regresaron para salir de nuevo a la plaza Tiananmen.

Luego de atravesar todo la Ciudad Prohibida llegamos a la Puerta de la Divina Armonía. Frente a esta puerta se encuentra la Colina del Carbón, pero no sabemos si hay ascensor para subir ya que son miles de escalones. La respuesta es negativa y desistimos, queda para otra oportunidad. Tomamos un taxi hasta la Plaza de Tiananmen, que las chicas aún no han visto y desde allí, ya que es imposible tomar taxi, todo el sector está vallado, nos dirigimos caminando lentamente hasta la calle Wanfuying para probar el famoso pato laqueado.

Después de eso caminamos por esta ruta peatonal, y nos encontramos primero con Francisco y luego con Valentina que al igual que nosotros andan haciendo sus últimas compras.

Respecto a las compras debo decir que hay cosas interesantes para comprar como artículos de sedas y artesanías, pero algo que no recomiendo comprar son artículos electrónicos o insumos informáticos, yo compré pendrive y tarjetas de memorias, más caros que en Chile y cuando llegué descubrí que eran falsas, a mi no me molesta comprar una réplica a precio rebajado, pero comprar un artículo trucho a precio de legítimo me parece un robo.

 

 

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