Asia, Lytsvianka, Rusia

Al fin el Lago Baikal frente a nuestros ojos

Al fin…el Lago Baikal frente a nuestros ojos

Irkutsk, Rusia — miércoles, 1 de octubre de 2014

El Lago Baikal, queda a unos 30 kilómetros de Irkutsk, pero la localidad donde vamos, Lytsvianka, queda a 70 kilómetros, cruzando como era de esperar muchos bosques de abedul.

Llegamos con un lindo día, nos bajamos en la parada principal y entramos a una agencia de turismo a ver si tienen un mapa y a preguntar por nuestro hotel. La sorpresa es que la chica que atiende Pauline, habla español fluidamente, nos ofrece un tour para el día siguiente, navegaremos por el lago e iremos a la antigua ruta férrea Circumbaikal. El tour dura unas 8 horas y cuesta unos 70 dólares por persona. Pagamos el tour y como nuestro hotel queda a unos 2 kilómetros el dueño de la agencia se ofrece a llevarnos en su vehículo, lo que agradecemos.

Ese día lo usamos para recorrer Lytsvianka de punta a cabo y realizamos nuestro anhelado picnic en la playa. Visitamos la pequeña iglesia ortodoxa y esperamos la puesta de sol en la ribera.

El domingo 31 amaneció un lindo día, ese día antes de hacer nuestro tour cumpliríamos dos promesas, nos bañaríamos en las frías aguas del Baikal, y nos tomaríamos la foto oficial, con la camiseta que nuestra amiga María,  hizo especialmente para la ocasión.

Bajamos las tres a la playa, en un lugar sin ningún peligro, Cris estaba buscando un sitio donde colocar la cámara para tomarnos una foto en automático, cuando pisó mal y cayó fracturándose tobillo y rodilla.

En un primer análisis pensamos que no fuera una lesión tan grave y le sugerimos a Cris que pusiera el pie en el agua helada ya que eso le haría bien.

Por mi parte iría a la agencia de viajes a cancelar el tour y a pedir ayuda para que nos acompañaran a la farmacia a comprar una pomada para el dolor y un par de vendas.

Nuestra amiga Pauline no estaba y nadie hablaba inglés de manera que recurrí a mis dotes histriónicas, para teatralizar lo que le había ocurrido a Cris, pero parece que mi representación no era buena, ya que la gente se reían y me miraban con cara de loca. Me sentía frustrada e impotente, Cris había quedado en la playa, yo debía conseguir ayuda y nadie me entendía. Después de tensos 15 minutos el dueño de la agencia atinó a mostrarme las llaves del coche, yo asentí y salí corriendo del lugar prácticamente arrastrándolo.

Le indiqué la dirección y cuando llegamos al lugar donde estaban las chicas, ellas ya venían a nuestro encuentro con Cris cojeando. El señor nos llevó a la única farmacia del pueblo donde conseguimos la pomada y las vendas.

Cris se quedó toda la tarde en cama y el dolor no remitía. María y yo aprovechamos un momento de descanso para cumplir la promesa de sumergirnos en el Baikal y debo decir que la experiencia es impresionante. El agua está tan helada, que se siente como una corriente eléctrica, no da para estar más de 3 minutos en el agua, luego uno se sale corre al hotel y se da un baño de agua hirviendo.

 

Esa noche la pierna de Cris se veía muy mal tenía muy hinchado el tobillo y la rodilla y tomamos la decisión de activar su seguro médico y partir al día siguiente a primera hora a Irkutsk, donde encontraríamos médicos y hospital.

Ese día lunes 1 de septiembre era el día que se reiniciaban las clases en toda Rusia  y la fecha es festejada con mucho entusiasmo por toda la familia, a las niñas les ponen pompones blancos en el pelo y los niños van de traje y corbata, a la salida del colegio la familia va a celebrar el acontecimiento a algún restaurante. Narro esto para que se hagan una idea del ambiente de fiesta que había en la ciudad.

Regresando a Irkutsk nos abocamos a buscar ayuda médica en forma urgente. Fuimos a una Clínica privada, pero allí no tenían rayos X, por lo que nos derivaron al Hospital Público, en estas gestiones aparecieron varios ángeles que nos ayudaron, de lo contrario no se qué habríamos hecho, con la incomunicación lingüística.

Finalmente después de recorrer toda la ciudad , encontrado el Hospital y tomadas las radiografías el médico dijo que la única solución era enyesar la pierna entera, ya que había una fractura expuesta y recomendó Cris debía mantener reposo absoluto por varios días.

Ni nos animamos a explicar que al día siguiente viajaríamos a Ulan Ude, donde teníamos que estar para recoger los pasajes para el bus que nos llevaría a la capital de Mongolia Ulan Bator.

 

Recomiendo a todos si quieren pasar unos días tranquilos de descanso, llegar hasta este enorme lago, el más grande y el más profundo, además de ser la reserva de agua dulce más grande del mundo. En el invierno el lago se congela y se transforma en una enorme cancha de patinaje, en el verano las flores, florecen con una inusitada exuberancia. Es una delicia pasear por sus riberas y ver como los rusos se bañan como se de la mismísima Costa Azul se tratara. No es un destino caro y tiene mucho para ver si de naturaleza se trata.

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