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Transmongoliano: más que un viaje un desafío

Transmongoliano: más que un viaje un desafío

San Petersburgo, Rusia — miércoles, 1 de octubre de 2014

Amigos quiero dedicar este diario con todo cariño a mis amigas y compañeras de  viajes, de aventuras, de esperanzas y de sueños: Cristina Amalia Romeo, luchadora y empeñosa como ninguna, y que nos dio una lección de vida durante el viaje y María Fernández, ternura y generosidad, reunidas en una sola persona. Con ellas abordamos este viaje que nos llevaría a Rusia, Mongolia y China, con breves escalas previas en Madrid y en Londres.

Recorrer en tren la ruta que va desde Rusia a China, atravesando Siberia y la estepa mongoliana, era un sueño, que siempre parecía imposible de abordar desde Chile. Estaba el tema complejo del costo, de la compra de pasajes, los visados, el idioma, en fin cada vez que lo pensaba, lo descartaba por complejo.

En un Encuentro de Viajeros de México, me parece que en el 2009, compartí este sueño con otros viajeros la mayoría coincidió en que hacer este viaje representaba pasar a las ligas mayores, varios se apuntaron, asegurando que me ayudarían a conseguir este sueño.

Así se conformó un grupo de unas 9 personas, el que poco a poco se fue reduciendo, unos por falta de dinero o temas familiares y otros por falta de tiempo o falta de voluntad, desistieron del viaje.

Mi primera decisión para abordar el viaje consistió en un meticuloso trabajo de acumulación de puntos con mi tarjeta Lan Pass, ya que si podía canjear el pasaje de Chile a Europa, el resto sería más fácil de abordar. Ese pasaje, hasta Europa era el más caro. Así pude canjear el viaje a Europa y se me hizo más fácil pagar el tramo. Madrid-Londres Londres -San Petersburgo y Beijing Madrid, todos por British Airways que salieron cerca de 1.300 euros.

Cristina y María, se mantuvieron firmes hasta el final, mientras que el viajero ChicoBrasil, nunca se convenció de la idea de viajar tantos días en tren, por lo que concordamos que nos encontraríamos en el Lago Baikal, para tomar un baño terapéutico en sus aguas bajo cero y desde allí seguiríamos juntos a China.

Este encuentro finalmente no se produjo en el Lago Baikal, sino en Irkusk y desde allí seguimos hasta Mongolia.

Por su parte mi amiga Patricia Escalona se interesó por acompañarnos solo en la estada en San Petersburgo.

Planificar el viaje,  las fechas, las reservas fue difícil. Cuando estaba todo armado, mi esposo Alejandro comentó si habría algún problema en que él se incorporara en el tramo chino, casi nada, eso significaba rehacer el tema de las reservas hoteleras y adelantar el viaje desde Mongolia, abordando la última etapa en avión en lugar del tren. Un mes antes del viaje mi hija Valentina hizo la misma consulta: ¿mami, puedo ir con ustedes en el viaje?

 

Incorporar a Valentina en un viaje siempre es un plus,  ya que ella habla inglés y con su tablet con GPS siempre es una ayuda, así es que incorporarla demandó nada más solicitar una cama adicional en la doble que ya habíamos reservado en Beijing.

Respecto al alojamiento optamos por hoteles u hostales según el grado de dificultad que vimos a cada ciudad con tarifas que oscilaban entre los 10 y los 45 euros. De unos 14 a 50 dólares. Todas las reservas las hicimos por Booking, aprovechando algunas promociones, como en el caso de Beijing, que reservamos un hotel de cinco estrellas con rebaja, que salió a 48 euros la doble.

Para abaratar reservamos hotel sin desayuno, preparándonos nosotras mismas el desayuno, lo que en Rusia, Mongolia y China no es difícil ya que todos los hoteles ofrecen como cortesía hervidor eléctrico y servicio de té y café.

DIFICULTADES

La mayor dificultad de este viaje radicó en la compra de los pasajes en tren. Por razones que ignoro y que nadie supo explicar la empresa rusa de ferrocarriles, solo acepta tarjetas de crédito de Estados Unidos o algunas de Europa, pero no admite tarjetas de América Latina, así, se acercaba el plazo del viaje y nosotros veíamos como se iban agotando los tickets y nosotros sin poder asegurar nada.

Ante esa coyuntura debimos aceptar la idea de comprarlos a través de una agencia privada que te cobra comisiones muy altas pero no quedaba otra. Así fue que contactamos con una empresa rusa, que se veía seria.

http://www.trainsrussia.com/en/travels

Compramos nuestros pasajes, por Internet,  a mediados de julio, aceptaron nuestra tarjeta de crédito y nos llegó la típica respuesta que la compra se había realizado exitosamente y que ellos se comunicarían próximamente con nosotros.

Los pasajes comprados eran para dos tramos, Moscú Ekaterimburgo, en el mítico Rossiya, que corresponde al tren que hace la ruta transiberiana, Moscú-Vladivostk y que era más caro que el resto, y la ruta larga, Ekaterimburgo-Irkustk, de 54 horas que nos mantendría 3 noches y dos días y medio arriba de un tren, por eso elegimos un tren de mejor calidad.

Los trenes rusos se identifican por números, los de menor numeración 1 a 20 son más modernos y los más antiguos tienen números sobre cien y doscientos. Nos aseguramos buenas ubicaciones en segunda clase, elegimos las camas de abajo y lejos del baño.

Los días comenzaron a pasar, llegaba el momento de la partida, el 9 de agosto y no sabíamos nada de los pasajes. Así con la incertidumbre de no saber si habíamos sido estafadas partimos. Desde Madrid y Londres, seguí reclamando los pasajes y la respuesta siempre era la misma, hay mucha demanda y por eso hay que esperar.

El 16 de agosto, me mandaron un mail de la empresa dándome las disculpas del caso y explicando que a causa de la gran demanda no pudieron comprar los pasajes oportunamente no obstante que el dinero fue deducido de mi tarjeta en el mes de julio.

Nos ofrecieron otros trenes de menor calidad y la promesa que nos devolverían la diferencia, solo que en el tramo largo Ekaterimburgo-Irkustk, no pudieron conseguirnos en segunda, sino que nos compraron asientos en tercera clase y solo dos juntos y otro separado, todos en el camarote de arriba. A esas alturas y con la imposibilidad de comunicarse en español no había mucho que hacer y aceptamos el cambio. Nos mandaron tickets electrónicos en un formato extraño que no pudimos descifrar, tuvimos que recurrir a mi hija en Chile para que los transformara en PDF y así poder imprimirlos.

Originalmente pagamos por los 6 pasajes 1.334 euros, y los pasajes que ellos nos mandaron costaron 756 euros, nos hicieron una devolución de 500 dólares.

Por eso mi consejo para los que piensen hacer este recorrido es llegar a Rusia con unos días de anticipación 5 o 6 como mínimo y comprarlos directamente en ventanilla, así se ahorran tener que pagarle una comisión a una empresa negligente que lo único que hace es cobrar el dinero, trabajar con él y comprar de última hora los pasajes que sobran,  no los que uno selecciona.

Para el tramo, Irkustk-Ulan Bator, no había pasajes en tren estaban agotados, por lo que pasamos al Plan B, que era ir en bus, averiguamos que habían un bus diario que partía de Ulan-Ude, la última ciudad rusa, a Ulan Bator todos los días a las 7 de la mañana y tardaba 12 horas, comparado con el tren era mucho más barato y tardaba menos ya que el tren demora 30 horas. No pudimos comprar directamente los pasajes, por lo que a través de la hostal donde llegaríamos a dormir los compramos, previo pago de una comisión. Esta hostel era la UUhostel, la que recomiendo de todas maneras, excelente atención y están ubicadas en el centro neurálgico de Ulan Ude..

http://uuhostel.com/

Resumiendo, para quienes me pidieron costos, los pasajes en tren comprados fueron los siguientes: tramos en tren

San Petersburgo- Moscú  67 euros

Moscú Ekaterimburgo  113 euros

Ekaterimburg-Irkustk  139 euros

Irkust-Ulan Ude  19 euros

Tramos en bus

 

Ulan Ude-Ulan Bator  36 euros

Ulan Bator-Beijing por avión 150 euros

Es decir el costo de la ruta transmongoliana fue de  524 euros, distribuida en 2 viajes en tren en segunda, dos viajes  en tercera, un tramo en bus y un tramo en avión

El otro tema que nos complicaba eran los visados, para Rusia los chilenos no necesitan visa, pero si para China y Mongolia, el de China lo sacamos en Chile y el de Mongolia, a pesar de todos los malos pronósticos lo obtuvimos en Moscú, sin ninguna dificultad. La misma mañana que llegamos a Moscú fuimos a la Embajada de Mongolia en taxi, pasamos nuestros pasaporte, pagamos los 100 dólares y nos lo entregaron de inmediato no nos pidieron ningún papel más y a los pocos minutos salimos con el visado listo y con la indicación del guardia mongol, de cómo ir caminando desde la Embajada hasta el Kremlin.

Así, teníamos finalmente pasajes y visa sólo era cuestión de esperar el sábado 23 de agosto que sería la partida oficial desde la Estación Kazansky de Moscú.(Eso lo contaré en un diario que haré de Moscú.

CONCLUSION.- Amigos, viendo este viaje a la distancia surge una conclusión, los viajes en general son más bien una cuestión de voluntad, más que una cuestión de tiempo o de dinero. Por ejemplo si no se tiene el tiempo previsto se pueden dejar vacaciones de un año para otro. Si no se tienen los recursos se puede planificar el viaje a largo plazo lo que permita un esfuerzo de ahorro que de resultados. Ahora los viajes representan sacrificios, ahorrar es difícil y obliga a abstenerse de algunas cosas agradables. Pero nada de esto resultaría si uno no tiene la voluntad de emprender el viaje. Mucha gente nos dijo, -¿pero cómo se van a ir a meter a pueblos dónde no conocen ni su lengua ni siquiera su alfabeto? ¿Y si les pasa algo?. Bueno lo hicimos,  fuimos a pueblos donde nunca entendimos su idioma y nos pasó algo que nos obligó a entrar en contacto con la burocracia hospitalaria rusa, pero igualmente salimos adelante y lo hicimos porque teníamos la voluntad de hacerlo.

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One Comment

  • Carlos Arce 21 marzo, 2017 at 6:15 pm

    Realmente una aventura que es para pocos, por la logística, el costo y el cansancio de un viaje tan largo, que bueno que conseguiste cumplir tu sueño…

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